“No me caí, no hice un movimiento extraño y no me golpeé… entonces, ¿por qué me empezó a doler?”
Es una pregunta muy frecuente en consulta de fisioterapia.
Puede aparecer dolor de espalda después de una jornada de trabajo, molestias en el cuello al conducir o dolor de rodilla al subir gradas, incluso cuando no existe una lesión evidente.
Y aquí hay algo importante: El dolor no siempre aparece porque algo se haya “dañado”.
Su cuerpo está respondiendo a muchas cosas
Todos los días sometemos nuestro cuerpo a diferentes demandas: trabajar, conducir, hacer ejercicio, caminar, cargar peso, dormir poco, repetir ciertos movimientos o permanecer muchas horas en una misma posición.
El problema no siempre está en una actividad específica. Puede estar en la relación entre la carga que recibe su cuerpo y la capacidad que tiene para tolerarla en ese momento.
Por eso, una actividad que usted ha realizado durante años puede comenzar a molestar. No necesariamente porque esté haciendo algo mal, sino porque algo ha cambiado: su nivel de actividad, fuerza, movilidad, recuperación, sueño, entrenamiento o las exigencias de su vida cotidiana.
¿Por qué el dolor aparece de repente?
Que el dolor comience un día determinado no significa necesariamente que ese día se haya producido una lesión.
En ocasiones, el cuerpo ha estado adaptándose a diferentes demandas y llega un momento en que cierta actividad comienza a superar su capacidad actual.
Por eso, buscar desesperadamente “qué hice para lesionarme” no siempre da la respuesta. La pregunta puede ser otra:
¿Qué está haciendo que mi cuerpo tenga dificultad para tolerar lo que necesito hacer?
¿Tengo que dejar de moverme si me duele?
No necesariamente.
De hecho, evitar cada movimiento que produce molestias puede terminar reduciendo todavía más la capacidad del cuerpo.
El objetivo de una buena rehabilitación no es simplemente evitar lo que duele, sino recuperar progresivamente la capacidad para hacer lo que usted necesita y quiere hacer.
¿Cuándo debería consultar a un fisioterapeuta?
No tiene que esperar a que el dolor sea insoportable. Una valoración fisioterapéutica puede ser útil si el dolor:
- Persiste o aparece repetidamente.
- Está limitando sus actividades.
- Le impide hacer ejercicio o trabajar como antes.
- Está modificando la forma en que se mueve.
- Afecta su descanso o su vida cotidiana.
- No mejora a pesar de haber probado diferentes soluciones.
La clave no es solo encontrar dónde duele
Una valoración fisioterapéutica debe ir más allá del lugar donde usted siente el dolor.
Se trata de comprender cómo se mueve, qué actividades realiza, qué demandas recibe su cuerpo y qué factores pueden estar contribuyendo al problema.
A partir de ahí se puede establecer un tratamiento individualizado y, sobre todo, ayudarle a recuperar movimiento y función.
Su dolor tiene un contexto
No siempre necesita saber exactamente qué hizo para que comenzara el dolor. Necesita entender qué está pasando y qué puede hacer para recuperar la capacidad de su cuerpo.
En Elisa Moreno Fisioterapia, nuestro objetivo no es simplemente tratar dónde duele. Buscamos comprender el problema para ayudarle a volver a hacer lo que es importante para usted.
Si el dolor está empezando a limitar su vida, agende una valoración fisioterapéutica.






